Desde los 13 años me di cuenta de que quería ser cocinero, básicamente porque pensé que sería más fácil vivir de cocinar q me encantaba que de caza/pescar q me gusta aún más.

En mi familia la mayoría de los hombres caza y pesca y siendo sincero nunca tuve la necesidad de cocinar en casa, lo hacía desde chico porque así prolongaba la diversión de la pesca y la caza para mí y siempre me hacía sentir unido con la naturaleza porque veía la presa en su medio natural y luego en la mesa de mi familia. Siempre me enseñaron a cazar y pescar respetando la vida de la presa y buscar siempre el menor sufrimiento animal. Parte de mi filosofía de cocina es aprovechar a los animales en su totalidad, es mi manera de mostrar respeto por esa vida, usarlo todo.

La primera vez que pesqué un pulpo tenía 7 años y ese día sentí que proveía a mi casa la comida de una noche que tengo grabada en la memoria. Yo creo q ese día descubrí el placer de dar de comer, de proveer y de sentirte útil.

Cocinar y servir es realmente un acto de cariño y aprecio por tu comensal. Creo que la cocina es sensibilidad y técnica, el año pasado falleció mi mentor el chef Jacques Benoit, de él entre tantas cosas que aprendí fue a ser curioso, a buscar el conocimiento y a sentirme orgulloso de ser un cocinero profesional. Y me dejo como enseñanza que mientras más sabes más creativo puedes ser, porque la creatividad nace del conocimiento.

La cocina para mí es un balance de paz y adrenalina, de vida y muerte, de armonía en los sabores y texturas y una forma de dejar claro en que creo, quien soy yo para la sociedad y como aporto a la misma dando placer y cultura a través de los platos que cocino.